Califícanos
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La selección adecuada de un perro es crucial para una buena relación perro – dueño, muchas veces el perro es inculpado por ser destructor, por necesitar cepillado, por demandar ejercicio y al final de la historia el que menos culpa tiene, acaba siendo regalado, echado a la calle e inclusive en casos extremos, dormido por “inadaptado”.
La selección del perro ideal para una familia, va mucho más allá de ver cuál es el perro que físicamente les gusta más. Cada raza ha sido “diseñada” por el hombre para ayudarlo en diversas labores como pastoreo, guardia, caza, compañía, etc., por lo que además de elegir características físicas que facilitaran dicha actividad (función zootécnica), en cada raza se ha seleccionando instinto, carácter y fortaleza física.
El instinto es algo nato de cada raza, a pesar de que habrá diferencias entre cada ejemplar, es algo que debemos entender que “no se puede adiestrar”, simplemente se presenta, no se puede contener y se transmite genéticamente, por ejemplo: el instinto cobrador del Labrador o Cobrador Dorado, hace que prácticamente sin enseñarles, disfrutarán ir una y otra vez por pelotas y juguetes lanzados por su dueño; el instinto de pastoreo del Border Collie resulta evidente cuando sus dueños van caminando por el campo y el perro va dando vueltas alrededor de ellos “protegiéndolos” y llevándolos por el camino. El adquirir perros de pelea, implicará tener las precauciones necesarias al sacarlo, ya que su instinto puede hacer que agreda a otros perros si se sienten amenazados.
El temperamento de cada perro está dado primero por su raza, en segundo lugar por su individualidad y por último, y más importante, por su entorno. En este tercer aspecto, su entorno, nos tenemos que enfocar a los primeros cuatro meses de su vida, si los cachorros son acostumbrados a estar en contacto con diferentes personas, otros perros, mascotas diferentes a los perros, a ruido, niños, etc., ese cachorro cuando sea adulto, identificará todos los estímulos obtenidos en esas primera semanas como “normales”, entonces podrá lidiar con niños, perros e inclusive con gatos, sin tantos problemas como un cachorro que se mantuvo en un cuarto aislado hasta que fue vendido a los cuatro meses.
La fortaleza física es un punto clave en la selección del perro ideal, ya que de ésta dependerá el requerimiento de ejercicio diario que necesita nuestro perro. No hay que confundir peso o musculatura con la fortaleza física a la que nos referimos, porque por ejemplo, el ejercicio que requiere un Mastín Inglés de 80 Kg. es mucho menor al que requiere un Pastor Belga de 35 Kg.
El ejercicio diario es indispensable para un buen comportamiento del perro, es muy común tener en el consultorio perros que por aburrimiento se comen su propio excremento, rompen cosas o ladran sin cesar.
El requerimiento de ejercicio va muy ligado al fin zootécnico de cada ejemplar, por esto, perros de trabajo (caza, pastoreo, protección, etc.), van a demandar un trabajo intenso diario, de 40 – 60 minutos, o más o bien, contar con una gran extensión de campo para que el perro se ejercite por sí mismo; en cambio, tenemos perros que prácticamente pasan todo el día echados, haciéndose uno con el tapete en el que duermen.
No menos importante que los puntos anteriores es la selección del perro por sus características físicas. Esto parece de lo más elemental e implica “me gusta = lo quiero”, pero muchas veces no nos detenemos a dimensionar lo que conlleva cada caso. Por ejemplo, vemos un perro que nos gusta en la tienda o en la revista, pero no contemplamos que para mantenerlo como nos gustó, requiere llevarlo a la estética cada dos o tres semanas y que esto representa un gasto continuo —si nuestra intención es que el perro luzca como nos gusta—, para algunos esto puede no ser un problema, pero para otros posiblemente si lo sea.
Perros de gran pelaje requieren que los cepillemos hasta 3 veces por día para evitar llegar a la estética canina y nos obliguen a raparlo por las rastas y nudos que se le formaron por no darnos el tiempo de cepillarlo.
Y no hay que dejarnos llevar por las apariencias, hay perros de pelo corto que tiran más pelo que uno de pelo largo, ya sea por cuestiones genéticas, estrés o por falta de cepillado.
Finalmente, y recordando las primeras líneas de este artículo, es importante que se conozca que muchas de las razas fueron “hechas” con muy pocos ejemplares, lo que nos lleva a hablar de la consanguinidad y la predisposición de cada raza a la presentación de problemas particulares de salud, ya sea por cuestiones genéticas o por características físicas. Es primordial decir que no hay prácticamente ninguna raza libre de esta situación, pero será importante informarse de los problemas comunes de la raza que adquirimos para tratar de evitarlos antes de su presentación. Dentro de estos problemas de salud tenemos como ejemplos: el hipotiroidismo, la obesidad, problemas oftalmológicos, de piel, enfermedades autoinmunes, displasia de cadera, etcétera, Es importante destacar la labor en este último problema, en el que la Federación Canófila Mexicana, ha hecho un incansablemente trabajo para controlarlo en las razas predisponentes.
Todas las razas tienen pros y contras, lo importante es conocerlos y pensar si los contras son menos importantes que los pros, y asumir con responsabilidad las exigencias que tendrán las características negativas, esta reflexión, sin duda, es algo que cada quien deberá valorar y será definitiva para la adquisición de nuestra mascota.
Este artículo no estaría completo sin considerar a los perros “criollos” o mixtos, ya que muchas veces gracias al “se parece a cierta raza”, podremos suponer que ese perro tendrá características de las razas con las que fue obtenido y además adquirir nuevas características negativas y positivas por la cruza. Debemos aclarar que esto no necesariamente es cierto, precisamente por lo que cada raza aporta.