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La rabia es una enfermedad viral, mortal, que afecta a todos los animales de sangre caliente incluyendo al humano, provocando una poliencefalitis.
La rabia se transmite a través de la mucosa o heridas en la piel (generalmente provocadas por mordida). El virus de la rabia, una vez en el cuerpo, se replica en el músculo y de ahí se difunde al sistema nervioso, ya en el cerebro y en la médula espinal, se extiende a los nervios periféricos.
A pesar de ser una enfermedad poco frecuente en la clínica veterinaria de la ciudad, es de gran importancia en salud pública debido a que puede ser transmitida al humano (zoonosis). En las zonas rurales es más grave debido a que existen muchos animales salvajes como zorros, tejones, ratas de campo, etc. que pueden ser portadores de la enfermedad y transmitirla a animales de convivencia estrecha con el humano o a los animales de granja. En las ciudades sin campañas de vacunación los principales transmisores son los perros callejeros.
Esta enfermedad se distribuye en todo el mundo, excepto en algunos pocos países (Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, Hawaii, Japón y Escandinavia). Aunque en la vida diaria se asocia a los roedores como los principales transmisores del virus, ellos difícilmente llegan a atacar a las personas cuando padecen la enfermedad.
La signología que se puede ver en perros con rabia son cambios de actitud como ansiedad, nerviosismo o en algunos pacientes, caninos principalmente, puede haber una conducta furiosa, es decir, los pacientes son sumamente agresivos; también se presenta comúnmente la parálisis en los roedores.
Además los pacientes al caminar se muestran erráticos, y pueden sufrir convulsiones, parálisis, irritabilidad, salivación excesiva y ladridos.
Es importante mencionar que si un animal rabioso muerde a otro animal de sangre caliente (incluyendo a un humano) y en ese momento no está eliminando el virus por saliva, no se transmitirá la enfermedad.
Las personas mordidas por un perro sospechoso deben acudir de inmediato a un centro de salud para ser revisados por médicos de humanos, además de identificar al animal agresor y llamar al antirrábico. Todos los animales que se consideran sospechosos deben ser confinados y cuarentenados.
La vacunación es la mejor forma de prevenir la enfermedad, por esto todos los animales incluyendo los perros callejeros, deben ser vacunados una vez por año. Por ley todos los propietarios de mascotas de sangre caliente, deben llevarlas a vacunación anual contra la rabia.